jueves, 25 de diciembre de 2008

“AL PEGAR, PEGAR”: LA TORTURA QUE ERA UN JUEGO DE NIÑOS

Qué sorpresa fue enterarme, hace algunas semanas, que aún se juega en algunas partes de esta ciudad ese extraño y torturante pasatiempo infantil de “Al Pegar, Pegar”. Desconozco si tendrá que ver con la moda ochentera que se apodera de los medios y la publicidad, y también ignoro cuáles serán las actualizaciones y modificaciones que se le habrán incorporado a los libretos que de niños repetíamos como parte de las reglas y pruebas del en apariencia caótico juego, pero no puedo negar que la impronta de su vigencia me resulta simpática.
“Al Pegar, Pegar” parece remontarse a principios de la década del ochenta. En otros lados le llamaron “Cucurumeme” y “El Burro”. Lo recuerdo desde entonces, cuando era practicado en las escuelas y las barriadas, mismas donde encontró su principal caldo de cultivo entre los niños. Corresponde a una curiosa amalgama de juegos tradicionales que oscilan entre el “Caballito de Bronce" y las "penitencias", aunque con una cantidad de reglas, protocolos y condicionantes que lo harían incomprensible a quien no esté relativamente familiarizado con su práctica, según veremos. Fusiona también elementos de la pinta, del pillarse, de la ronda, del “caluga o menta”, el “sooool” y del “corre el anillo”, entre otros. Recordemos que eran tiempos en que la máxima diversión la constituían los básicos videojuegos de dos botones a lo sumo ($10 la ficha) y las consolas Atari que recién comenzaban a llegar al país, por lo que buena parte de la recreación infantil quedaba confiada a la imaginación, se entiende.
La única forma digna de aprender a jugarlo era dándose el tiempo de observar cómo lo hacían otros y, sólo entonces, aventurarse a la audacia de ofrecerse como participante. Además, los contenidos del juego dependían mucho del contexto de la época: patrones culturales, política, temas sociales e incluso elementos del arte popular y el mundo del espectáculo. Esto me hace sospechar que no deberían existir antecedentes muy antiguos de su existencia. Oreste Plath, por ejemplo, no menciona nada parecido con “Al Pegar, Pegar” en su completísimo trabajo “Aproximación Histórico-Folklórica de los Juegos en Chile”, publicado por Editorial Nascimiento en 1986, cuando el juego ya era algo corriente. Aunque quizás, esta omisión se deba a lo particularmente soez y picante del contenido del juego.
Por su exigencia física y agresividad, sumada a las obscenidades que se le fueron integrando, se lo llegó a prohibir en los colegios, pero los cabros igual se las arreglaban para practicarlo a la salida, en los pastos del Parque Forestal, Parque Almagro o la Plaza Yungay. Los moretones y las ropas rotas eran la prueba que a uno lo revelaba en la casa como un adicto. Recuerdo que de tonto grandote también alcancé a jugarlo con mis compañeros del cuarto año medio, una tarde en el Parque O’Higgins, pero no tardamos en darnos cuenta que ya habíamos crecido: el agotamiento y las lesiones no tardaron en dar la alerta y ponerle fin a la experiencia nostálgica de recrear los tiempos de “Al Pegar, Pegar”.
La esencia del juego es muy poco filantrópica: golpear, humillar y ridiculizar. Abundaban la coprolalia y las connotaciones sexuales, aunque por ser niños no siempre las comprendíamos así. Por ello, siempre fue deporte de hombres, donde las mujeres podían aparecer de visita sólo de cuando en cuando. Aunque no faltaba la mina medio feminista o amachada que quería participar, la exigencia era demasiada y no tardaban en abandonar la empresa. Tampoco escaseaban los grandotes que abusaban de sus condiciones físicas. Los enclenques, en cambio, caían rápido, pero al menos lo intentaban y se ganaban el respeto, pues hacerle el quite permanentemente a jugar este riguroso y militar pasatiempo, era inmediata sospecha de amariconamiento. Lo mismo para el tontón que osara ponerse a llorar durante las duras pruebas.
El juego requería partir definiendo a los actores. Veamos qué hace cada uno:
  • El “Palo” o “Capitán” generalmente es era aquél que gritaba primero su deseo de ocupar es puesto, en el momento de acordar el inicio de una partida de "Al Pegar, Pegar". Se colocaba con la espalda contra un muro, un poste o un árbol, como lo hace también el mismo puesto en el “Caballito de Bronce”. Sin embargo, en “Al Pegar, Pegar”, el “Palo” tiene una actuación como plenipotenciario, juez y director, equivalente al guardián en algunos juegos de rol. Tiene todos los privilegios, pues se exime de las torturas y, por el contrario, las practica contra los otros. Este personaje generalmente organiza e inicia el juego, pero arriesga perder su posición si comete errores o arbitrariedades muy evidentes durante el desarrollo del mismo. Cuando dos o más participantes cometen también errores en las pruebas que veremos más abajo, y les corresponde por lo tanto asumir de “Burros”, el “Palo” o "Capitán" obra de ministro y decide quién asume, generalmente castigando al que erró primero en una secuencia o prueba, o bien sometiéndolos a un nuevo test. El “Palo” debía dominar perfectamente las reglas del juego y tener mucha experiencia en el mismo, por lo que, también como el guardián de los juegos de rol, conducía con creatividad y destreza el desarrollo de la justa
  • El “Burro” generalmente se definía por un cachipún, sacada del palito corto u otro procedimiento selectivo, cuando se trataba de escoger al primero de los jugadores que tomaría este rol. En otros casos, el primer “Burro” sólo era elegido a dedo por el “Palo”. En realidad, era la posición de mayor castigo en todo el juego; denigrante, pero que se iba rotando entre los jugadores a medida que se llevaban adelante las rutinas del juego. El “Burro” se colocaba inclinado, con las piernas un tanto flexionadas y metiendo la cabeza bajo la ingle del “Palo”, como lo haría el primer eslabón del “Caballito de Bronce”, en una posición que ya es, en lo fundamental, tremendamente incómoda. Cuando el “Palo” gritaba “stop” poniendo fin a cualquiera de las pruebas a las que era sometido el “Burro” y que veremos una a una más abajo, todos debían detenerse. El que desobedecía, aunque fuera por un segundo demás, era castigado de inmediato asumiendo su lugar.
  • Los Jugadores eran, según las características de cada prueba, víctimas, victimarios, o ambas cosas. Se colocaban en torno al “Burro”, cuya espalda era el principal teatro de operaciones. Se convenía en que hubiese un mínimo de 3 jugadores, además del “Burro” y el “Palo”, para hacer interesante el juego; y un máximo aproximado en siete u ocho, pues el estrecho espacio no permitía más. Los jugadores iban rotándose en base a castigos en la posición del “Burro” y, ocasionalmente, también en la del “Palo”.
El juego comienza con la dirección del “Palo”: Se repite un canto que es la matriz de “Al Pegar, Pegar”. Todos lo cantan mientras golpean con relativa suavidad la espalda del “Burro” al ritmo de lo que se vocaliza, usándolo como mesa. Se repetía esta misma secuencia entre una prueba y otra. Decía:
Al pegar, pegar
Seguir pegando
Pegando,
Pegando…
A continuación, comienzan a quedar en evidencia la complejidad de sus reglas y de opciones. A decir verdad, esta característica es insólita, sólo posible de concebir en el entendido de que el juego tuvo suficiente tiempo para irse desarrollando y adicionando cada vez más elementos, en su paso por los distintos barrios y escuelas donde se practicaba. Además, había una intención permanente y deliberada de ir metiendo pruebas nuevas, para agilizar el juego. Las normas eran, a su vez, confusas y lindantes en lo tramposo, pues se buscaban producir errores de procedimientos entre los jugadores, para castigarlos y pasarlos a "Burro". También sorprende la originalidad creativa de las denominaciones de cada prueba, generalmente bautizadas con analogías o metáforas de otras situaciones cotidianas o coyunturales de la época.
Así, tras el mantra de introducción, comienzan a manifestarse estas variadas reglas de comportamiento ritual en el juego.
"Cagando en misa". Posición en la que se debía permanecer durante la prueba.
He tenido que estrujar mi memoria y la de mis amigos estos últimos fines de semana, para poder recordar cuáles eran las pruebas más populares de “Al Pegar, Pegar”. Yo creo que hasta latero me he puesto, de tanto insistir en el tema y reiterar preguntas, pero gracias a ello he podido recopilar las que considero como las principales rutinas (más de 100) que existían para llevar el juego a la práctica:
  • Había una vez: Eran cánticos que dirigía el “Palo” o “Capitán”, empezando generalmente con la frase “Había una vez”. El contenido siguiente variaba. Por ejemplo, podía repetir “un mar / donde hay peces…”, siendo repetido cada verso del canto por todos los participantes, golpeteando con las palmas la espalda del “Burro”. A diferencia del canto de introducción y empalme entre pruebas que vimos más arriba, aquí no se repetía simultáneamente la recitación con el "Palo", sino que se hacía cuando éste terminaba cada verso del canto. La trampa estaba en que, de cuando en cuando, el “Palo” tiraba una frase conteniendo una incoherencia, anacronismo o irracionalidad, instancia en la cual había que detenerse y no repetir el verso ni palmear sobre el “Burro”. Por ejemplo: “En los Alpes / de Santiago”. El pajarón que no falta y que seguía repitiendo la secuencia, inmediatamente pasaba a ocupar el lugar del “Burro”. Lo mismo para quien vacilara o dudara luego de un verso totalmente coherente y no golpeara a tiempo sobre la espalda del "Burro".
  • Mi tía tenía: Era el mismo esquema del canto con trampas de irracionalidades del "Había una vez", pero además de ser castigado el infractor con la posición del “Burro”, esta prueba se distinguían desde el principio porque el cántico siempre empezaba con “Mi tía /tenía…”. Aquí se debía -o se podía- dar un solo golpe por verso del cántico, siempre y cuando no fuera irracional. Era el “Palo” quien contaba la historia de “Mi tía” fijando desde el primer momento ese ritmo de un solo golpe por verso y no de percusión constante en la espalda del “Burro”, como es el otro caso. Algunos le agregaban como variante que se fuera de patadas en el traste el que se equivocara, por parte de todo el equipo. Otros, lo practicaban sin ninguna diferencia sustancial con "Había una vez".
  • Mi tía tenía por el Burro: Eran ocasiones en que el “Palo” delegaba en el “Burro” la narración de la historia de “Mi tía”. Aquí cambiaban las cosas, pues, aunque también se podía dar un solo golpe por frase-verso y sólo si ésta era racional y comprensible, se presentaba el problema de que, como el “Burro” cantaba permaneciendo en la misma posición que le correspondía, agachado, a veces no se le entendía bien y, el que erraba en una palabra o frase, también pasaba de inmediato a su posición. Obviamente, el “Burro” procuraba producir este problema para ser relevado.
  • Bautizar al Burro: Los jugadores le dan una patada a cada nuevo “Burro” que sea asignado en este rol. Lo usual era que sólo se puede bautizar a un jugador en una ocasión por juego, la primera en que le corresponda dicho papel. Este derecho podía ser reclamado como obligación al “Palo”, si lo olvidaba. Las patadas podían ser todas juntas o dadas por turnos.
  • No pegar: Además de la orden de “stop” que hemos comentado más arriba y que regía en forma general para todas las pruebas, con cierta frecuencia el canto de “Al pegar, pegar / seguir pegando / pegando pegando…” o los ataques como “Cuchillitos”, “Tenedores” o “Pirañitas” que veremos abajo, eran súbitamente detenidos con un llamado a “¡No pegar!” de parte del “Palo”. Si alguien no alcanzaba a reaccionar y se pasaba un instante siquiera de la orden, era pasado en el acto a “Burro”.
  • Pinta del Burro: El “Burro”, al oír esto, debía salir a toda velocidad a capturar al primero de los participantes que alcanzara para ponerlo en su lugar en el juego y salir de tan desagradable rol. El primero en ser tocado, caía.
  • Pinta con Patá: Lo mismo que la “Pinta” anterior, pero el “Burro” debía salir persiguiendo a los jugadores y marcaba a su relevo con un puntapié.
  • El bonus: Término tomado de los videojuegos. Consistía en poner en fila a los participantes para que el “Burro”, sin mirarlos, eligiera uno al azar por el número de su lugar en dicha fila. No confundir con el “Faro ciego” o la “Filita india”, que veremos más abajo. En este caso, el “Bonus” permite escoger al próximo “Burro” cuando dos o más jugadores han sido penalizados. También se usaba para castigar al elegido con pateadura por parte de todos los demás participantes antes de pasarlo a “Burro”. Era frecuente que se le mintiera al “Burro” para darle sabor a la prueba, diciéndole que habían más participantes (por ejemplo, que elija un número del 1 al 7 siendo que sólo había tres personas en la fila), o bien creando espacios vacíos en la fila, que no eran ocupados por nadie pero que, de todos modos, tenían numerada una posición.
  • Sooool: La prueba del “Sooool” es un juego independiente de “Al Pegar, Pegar”, pero había ocasiones en que el “Palo” exigía al “Burro” hacerlo, y éste salía persiguiendo a los jugadores para alcanzar al que sería su relevo, como una "Pinta". El problema es que, en el Sooool, el que persigue debe ir gritando esa sílaba de manera continua y sin pausa mientras corre tras sus presas, y cuando se le acaba el aire de los pulmones y pierde el hilo de la voz, todos tienen derecho a darle pateadura hasta que el pobre pueda regresar a la posición segura e inmune junto al “Palo”.
  • La torre se derrumba: Conocida también como “Torre de Babel”, “Torre de Pisa” y “El edificio”. Cuando el “Palo” o “Capitán” lo anunciaba, todos comenzaban a poner sus manos empuñadas en fila vertical, simulando con cada puño un piso, según el orden en que iban colocándose. Dependiendo del “Palo”, cada jugador podía usar una o dos manos para construir la torre. Cuando se caía a la orden del “Palo”, todos golpeaban con fuerza la espalda del “Burro”, simulando el derrumbe de todos los pisos e imitando el sonido del desplome. A veces, se permitía que un jugador se pusiera al final como “Último ladrillo”, con la licencia de poder golpear un poco más fuerte que los demás, por la altura de la caída.
  • La torre con Pluma, Vieja Guatona y Gato: Era una ampliación de “La torre se derrumba”, en la que los jugadores que alcanzaban a gritar “Pluma”, “Vieja Guatona” y “Gato” cuando se llamaba a la prueba, se colocaban de manera reservada en las partes más altas de las manos formando pisos. El jugador que solicitaba ser la “Pluma” dejaba caer su mano abierta tras derrumbarse toda la torre, deslizándola por el aire en un zigzag, tal cual lo haría suavemente una pluma real, pero en el último instante la golpeaba con fuerza sobre la espalda del “Burro”, con la mano abierta. A continuación, el que simulaba con su puño a la “Vieja Guatona” tenía derecho a golpear con mayor e inusitada fuerza la espalda del pobre “Burro”, simulando que ésta cayó desde el último piso. El “Gato”, en cambio, caía siempre al final y tenía derecho a clavarle las uñas (garras) en la espalda al “Burro”, al momento de golpear contra él. La torre sólo podía tener una “Pluma”, una “Vieja Guatona” y un “Gato”, y solamente si el “Palo” lo autorizaba expresamente.
  • Julio Iglesias llega a Chile: Cuando el “Palo” anunciaba esto, todos se tiraban encima del “Burro” gritando como lo harían un montón de mujeres fanáticas e histéricas, rasguñando la espalda del infeliz y jaloneando frenéticamente sus ropas.
  • Miguel Bosé llega a Chile: La misma que Julio Iglesias, pero gritándole churros y piropos en tono gay al “Burro”, pues las especulaciones sobre la condición sexual del entonces muy joven cantante español, eran un tema en la época en que se hizo conocido acá en Chile, tras participar en un Festival de Viña del Mar de 1981.
  • Michael Jackson llega a Chile: Lo mismo que con “Julio Iglesias” o “Miguel Bosé”, pero más exagerado y sin el requisito de gritar como mujer, porque se supone que el cantante norteamericano tenía un público más unisex. Era la época de “Thriller”, “Beat it y los grandes temas de la etapa solista de la estrella pop internacional. Solía ir acompañado de exclamaciones llamando su nombre o pidiéndole autógrafos.
  • Sofía Loren llega a Chile: También era llamado “Cinco minutos con Sofía Loren”, aludiendo a la diva del cine italiano. A esta orden, todos se arrojaban sobre el “Burro” simulando un frenesí de fans masculinos y excitados atacando a la actriz. Una de las más humillantes pruebas del juego.
  • King Kong llega a Chile: Esto significaba saltar sobre el “Burro” golpeándolo mientras se dan gritos de terror, como si se tratara de una turba intentando noquear al famoso mono gigante del cine.
  • King Kong se escapó del zoológico: Ahora, el “Burro” sale corriendo a golpear a todos los jugadores y goza de total inmunidad por el rato que se lo permita el “Palo”. Generalmente, era la venganza del “Burro” luego de la prueba anteriormente descrita, por lo que solían ser continuas, aunque esto no era estricto y el orden lo determinaba el "Palo".
  • Monga se escapó de Fantasilandia: Lo mismo que "King Kong se arrancó del zoológico", pero sin continuidad alguna con la prueba de "King Kong llega a Chile". Eran los tiempos en que se levantó este show del gorila "Monga" en el flamante parque de diversiones de Fantasilandia, inaugurado hacia fines de los setentas y por entonces la máxima experiencia de recreación a la que un niño podría optar en Santiago.
  • El guanaco se escapó del zoológico: Aunque en esos años de agitaciones políticas hicieron muy conocido y popular al carro lanzador de aguas de Carabineros, conocido como el “guanaco”, el nombre de la prueba estaría relacionado más bien con la costumbre de ataque característica del animal sobre el que se hace la analogía. A esta orden, el “Burro” salía corriendo instantáneamente tras los jugadores: al primero que marcara con un escupo, lo condenaba a asumir su sitio. Siempre era tarea del “Palo” verificar que dicho salivazo lo hubiese alcanzado. A esta prueba se le llamó después “El guanaco”, a secas, cuando el carro cisterna de Carabineros se había hecho más conocido en la sociedad chilena que el propio animal.
  • Jackie Chan escapó de la cárcel: El “Burro” salía corriendo y dando golpes de karate a los jugadores, hasta que el “Palo” pusiera fin a esta licencia. Como en “King Kong escapó del zoológico”, nadie podía detenerlo ni contestar su agresión, sólo escapar.
  • Corre el aceite: Mientras el “Palo” completaba esta frase, todos le clavaban un dedo en la base de la espalda al “Burro” y simulaban desde ahí un líquido espeso corriéndole hasta las nalgas, con la punta de los dedos. El “Burro” solía sacudirse desesperado por zafarse de esos dedos. Era una de las torturas que más molestaban a quien tuviera la desgracia de asumir el rol de “Burro”. Algunos le decían también “Corre la manteca caliente”.
  • Choritos en el mar: El “Palo” preguntaba “¿Qué hay en el mar?” y todos respondían “¡Choritos!” haciendo una mímica similar a la del “Corre el aceite” en el traste del “Burro”, pero como si buscaran mariscos en una grieta.
  • El servicio: Consiste en una secuencia de frases y órdenes relacionadas con los cubiertos o servicios de una mesa. Empieza con “A los cuchillitos”, donde todos los partícipes fingían cortar la espalda del “Burro” con cuchillos imaginarios, simulados con el canto de cada mano. Luego viene A los tenedores”, y los actores clavaban sus dedos en la espalda del “Burro” simulando ahora tenedores. Termina con “A las cucharitas”, que exige golpear la espalda del “Burro” con la mano cóncava y haciendo una curva, como una cuchara. El orden solía ser éste pero, a veces, el “Palo” lo cambiaba para producir un error entre alguno de los jugadores y castigarle degradándolo a “Burro”.
  • Las agujitas: Lo mismo que “Los tenedores”, pero usando sólo un dedo a la vez.
  • Las pulguitas: Todos pellizcaban la espalda del “Burro”. También le llamaban “Las hormiguitas”.
  • Las pirañitas: Lo mismo que “Las pulguitas”, pero con más violencia y usando todos los dedos.
  • Los tambores: Se golpeaba la espalda del “Burro” con las manos empuñadas y como haciendo percusión. También el decían “Los combitos”.
  • A matar las hormigas: También se le llamaba “Matar pulguitas” o “Matar baratas”. Todos procedían a golpearle la espalda al “Burro” como si intentaran aplastar pequeños bichos desplazándose por ella.
  • Monito colgando a las 10: Consistía en que, al dar el “Palo” o “Capitán” esta orden, todos los jugadores debían correr como bala hacia cualquier cosa que les permitiera subirse y no tener los pies en el suelo, como bancas, árboles, muros, rejas, piedras, etc. El “Palo” cuenta hasta 10 como plazo, para castigar a quien no alcance a colgarse. En la mayoría de las veces, el “Burro” y el "Palo" tienen derecho a salir persiguiendo a los jugadores durante esta cuenta.
  • Monito colgando a las 5: La misma que el “Monito colgando a las 10”, pero con sólo 5 segundos. Incluía patadas para el que no alcanzaba a “colgarse”.
  • Monito colgando: Lo mismo que las anteriores, pero sin limitaciones de tiempo. Simplemente, el que llegaba a colgarse último era el próximo “Burro".
  • Monito colgando con palito en la boca: Lo mismo que la anterior, pero además de colgarse había que alcanzar a recoger una rama o palito de árbol y ponérselo en la boca. Esto revela lo mucho que se jugaba "Al Pegar, Pegar" en lugares como plazas, patios y parques. La principal dificultad de esta prueba era que "Burro" y el "Palo" aprovechaban de patear en la agachada de los jugadores, mientras intentaban recoger el palito.
  • Probando el colchón Rosen: Había grandes variaciones para esta prueba. Unos la jugaban tirándose sobre la espalda del “Burro” como si se acostaran en un colchón nuevo, acomodándose y clavándole los codos. Los jugadores pasaban uno por uno “probando”. Otros, obligaban al “Burro” a tenderse en el suelo y allí hacían la prueba. Pero la variación de la prueba producía ciertas confusiones. En otras, por ejemplo, el “Palo” obligaba a todos a tenderse en el suelo unos junto a otros, generalmente de guata, parecido a pruebas como “La alfombra de Pinochet” o “El pisapoto”, que comentamos más abajo, y él se acostaba encima también fingiendo probar un colchón nuevo, con clavada de talones y codos incluida. A veces, invitaba a participar al “Burro”.
  • La carta a la abuelita: Era el castigo de mayor connotación sexual en el juego. Cada jugador se ponía en fila tras el “Burro” simulando redactar y escribir una carta sobre la espalda del mismo, que siempre empezaba igual: “Querida abuelita…”. Había algunas variaciones menores para la forma en que era humillado el “Burro” durante esta rutina, pero lo tradicional era que le clavaran con fuerza y dolorosamente un dedo en la espalda (la pluma o lápiz) cuando el jugador escribía y señalaba a viva voz “punto” y “coma”, fingiendo punteárselo por atrás y marcando con aún más energía y golpes adicionales los “punto aparte” o el “punto final”. También le pasaban el dedo entre los muslos al "Burro" para hacer la parodia de estar sacando “tinta” con la pluma. Era tan denigrante esta rutina del juego que, por acuerdo o previa consulta al “Palo”, se convenía a veces en omitirla. Pero los cabros chicos, como lo cachaban mucho de la orientación sexual de estas torpezas, la integraban en el juego sin entender mucho para dónde iba la cosa. A pesar de todo, salían historias y bromas muy divertidas en los contenidos de la "carta" que cada jugador improvisaba.
  • La carta al Viejito Pascuero: lo mismo que la “Carta a la abuelita” pero con más golpes, como si se estuviese enojado, y redactando una petición navideña de regalos extraños en tono de exigencia y generalmente increpando ofensivamente al Viejito. A veces, se exigía ser original con la petición de obsequios; el que repetía uno ya dicho, quedaba de “Burro”. En otros casos, no se pedían regalos, sino que se reclamaba de manera soez al personaje por no haberlos recibido, pero de todos modos había que mencionarlos. Conviene recordar que la edad en la que uno se iniciaba jugando "Al Pegar, Pegar", hacia la preadolescencia, coincide más o menos con la época en que uno ya estaba informado de la inexistencia del mentado Viejito Pascuero.
  • El flipper: Estas máquinas de diversión, los pinballs, estaban de moda entonces y prestaron su nombre a otra de las pruebas más pervertidas de “Al Pegar, Pegar”. Se simulaba al “Burro” como un flipper, y los jugadores pasaban uno por uno “echando ficha” (dedos clavados en el poto), “tirando la bolita” (un terrible pellizco en el trasero, mermado sólo por el grosor de la tela), “apretando los botones” (clavando los dedos a ambos lados del bajo tórax) y “sacudiendo la máquina” (punteos por atrás y zamarreos). A veces, cuando algún abusón se pasaba de la raya sacudiendo al “Burro”, el “Palo" lo castigaba diciendo que había hecho tilt, en relación al castigo que los flippers le daban a los jugadores que golpeaban o agitaban demasiado a la máquina.
  • La lavadora: Entre todos, levantaban horizontalmente al “Burro” y comenzaban a darle vueltas sobre sí mismo, como si fuese ropa en una centrífuga. Había variaciones, pero ésta forma de ejecutar la prueba me parece que era la más popular.
  • Linterna verde: El nombre proviene del superhéroe de los comics de la DC que estaban de moda en las animaciones de “El Salón de la Justicia” en la TV de aquellos años. Otros le llamaban “La Foto” o, simplemente, “Linternita”. Cuando el “Palo” anunciaba esto, rápidamente tomaba al “Burro” abrazándolo por la espalda y cerrando las manos cerca de su pecho, en la misma posición que ambos se encontraban, pero lo levantaba permitiéndole mirar cabeza abajo hacia los jugadores, que salían corriendo despavoridos. El “Palo” lo movía como el haz de luz de una linterna, barriendo de un lado a otro. A veces, lo hacía emitiendo un ruido como pip-pip-pip (como un detector, se supone). El primero que alcanzara a ver y denunciar el “Burro” o que se quedara sin escapar, sería castigado tomando su lugar. Había una opción para hacer abortar esta prueba: si alguno de los jugadores alcanzaba a ponerle un puntapié al “Burro” antes de que el “Palo” lo levantara, se decía que “alcanzó a quebrar la linterna” o “quebrar el foco” y, por lo tanto, a nadie pudo “alumbrar” a tiempo. No confundir esto último con un puntapié llamado Quebrá’ de foco”, que veremos más abajo.
  • Linterna roja: Lo mismo que la verde, pero con pateadura incluida para el que era “alumbrado”. Por una confusión, algunos llamaban “Linterna roja” a la que originalmente correspondía a la “Linterna bip-bip-bip”, que veremos a continuación. También regía la posibilidad de quebrarla a tiempo con un puntapié.
  • Linterna bip-bip-bip: Lo mismo que la “Linterna verde” pero con el “Palo” apuntando a los jugadores, con el poto del “Burro”, por lo que el primero tenía más participación en la elección de la presa. Aquí, el ruido que hacía el “Palo” era un “bip-bip-bip”, como lo dice su nombre. Había una opción para anular también esta linterna, y consistía en que uno de los jugadores le alcanzara a tapar el poto al “Burro” impidiendo que el rayo apuntara a alguien.
  • La mordía’e la yegua: Cuando el “Palo” avisaba de esto, todos tenían que encrespar los dedos sobre los muslos del “Burro”, provocándole un doloroso apretón que simulaba el mordisco de un caballo. Esta forma de agresión es antigua y fue incorporada a la rutina de “Al Pegar, Pegar” por la costumbre.
  • Todos cojitos: Con tal instrucción, todos tenían que quedarse parados en un pie y sin apoyarse en nada más. Si era la pierna derecha o la izquierda la que se elevaba, era algo que podía ser definido por el “Palo” o “Capitán” al momento de dar la orden. El primero en fatigarse y perder la posición, pasaba a ser “Burro”.
  • Museo de cera: También llamada “Estatuas”, “Congelados” o “Momias” según el criterio de quienes lo jugaran, la súbita orden obligaba a todos a permanecer de inmediato en la posición en que los pilló el “Palo” al darla. Éste comenzaba a vigilar que ninguno se moviese, riese o perdiera el equilibrio. El primero en hacerlo sería designado “Burro”.
  • La biblioteca: Esta prueba era poco conocida, presente sólo en los años de decadencia de "Al Pegar, Pegar", pero muy recurrida por quienes la tenían en el libreto del juego. Todos debían doblarse como si se sentaran en una silla imaginaria y haciendo la mímica de leer un libro o revista en una mesa, también invisible. El “Palo” se paseaba entre ellos haciendo el ruido shhhh!!!”, para que guardaran silencio. Era una posición fatigante y agotadora, en la que no se podía durar mucho. El que se riese, hiciera alguna exclamación o perdiera la posición, era castigado y pasado a “Burro”. También lo era quien se colocara en alguna postura más descansada y menos convincente de estar sentado.
  • El General revisa sus tropas: Tenía ciertas variaciones, pero por lo común consistía en poner a todos los jugadores en postura militar, formados, mientras el “Palo” paseaba como si pasara revista. En el proceso, daba golpes con el canto de la mano o el puño en partes sensibles del cuerpo de los “pelados”: el pecho, las costillas, el cuello y el abdomen. Si el jugador se reía, se quejaba, perdía la posición rígida o se doblaba, se convertía en “Burro”. Algunos llamaban esta prueba como “O’Higgins revisa sus tropas” o “El soldadito de plomo”.
  • El General desfila a caballo: El mismo “Palo” se subía sobre el “Burro” simulando montarlo en un desfile y sacudiéndolo con violencia. A veces, tarareaba alguna marcha de las que se oyen en los desfiles del Día de las Glorias del Ejército. Todos los demás debían permanecer en postura de formación militar. Si se reían o hacían algún ruido, eran castigados.
  • Napoléon revisa a sus tropas: Es una mezcla de las anteriores “revistas”. Todos eran obligados a formarse en postura militar vista al frente. El “Palo” se subía sobre el “Burro” y pasaba mirando uno por uno a sus soldados. Lo corriente era que, mientras revisaba, el “Palo” hiciera un montón de muecas ridículas y absurdas para tratar de hacer reír al revisado. Si alguien soltaba una risa o perdía la rigidez de la cara, inmediatamente era pasado a “Burro”. Sin embargo, esta prueba tenía algunas alternativas, pues también había quienes la practicaban dándoles golpes a los soldados similares a los de “El General revisa sus tropas”, lo que llevó a confundir los nombres de ambas pruebas y provocar confusiones que siempre aparecían cuando el “Palo” solicitaba realizarla. Otros la llamaban “La parada militar”.
  • Estatua de Napoleón: Con esta orden, todos los jugadores debían ponerse en una fila en orden de llegada. El “Palo” los sacaba a un lado y, uno por uno, se subía sobre ellos como si fueran caballos, adquiriendo posiciones extravagantes y heroicas, como una estatua ecuestre. Todos contaban hasta 10 en cada montada. Si el jugador se cansaba y se movía o perdía su posición de caballo, era degradado de inmediato a “Burro”.
  • Montoncito: Con esta orden, todos saltaban sobre el “Burro” tratando de permanecer allí tanto como fuera posible. El “Burro” era obligado a soportar una cantidad de segundos con su carga humana encima. Si alguno caía del montón en ese lapso, pasaba a ocupar su lugar.
  • La micro: También llamada “La micro llena”, aquí el “Burro” se convierte en microbús. Uno por uno, los jugadores “cortan boleto” pegándole un tirón con los dedos a la tela del pantalón entre las nalgas, con pellizco incluido, y se van subiendo sobre éste hasta que todos quedan arriba o hasta que el "Burro" se derrumbe. Había algunas variaciones, por supuesto: Para aligerar la tortura, por ejemplo, algunos preferían ejecutarlo con uno, dos o hasta tres jugadores por vez arriba del “Burro”, que tenía que soportarlos una cantidad de segundos sobre su lomo, mientras hacía el ruido del motor y las sacudidas de un microbús en movimiento. Otros le agregaban personajes extras que podían ser tomados por algunos de los jugadores, como “el colado”, que saltaba encima de todos los demás y sin cortar boleto (sin pagar, se entiende), y el “cantante de micro”, que se subía sobre todos los demás también sin pagar pero cantando, como lo haría un artista de la locomoción colectiva.
  • La micro con boleto: Lo mismo que “La micro” común, pero aquí se exigía a los jugadores mostrar algún boleto de micro real que trajeran en sus bolsillos o que alcanzaran a recoger del suelo o, de lo contrario, no podrían subir. También regía en algunos casos la posibilidad de que “el colado” y el “cantante de micro” subieran sobre el “Burro” sin necesidad de mostrar boleto.
  • La micro sin boleto: Es “La micro” pero todos se suben “a la mala”, sin cortar boleto ni mostrar boletos reales, y generalmente de forma tan desordenada y súbita que el “Burro” solía terminar en el suelo. En la práctica, no guardaba mucha diferencia con "El montoncito".
  • Callejón oscuro: Todos, incluido el “Burro”, eran formados en dos filas paralelas y mirándose de frente, en pares. Cada uno de los jugadores debía pasar por el medio, recibiendo una lluvia de puñetazos. Pese a todo, era una de las pruebas más entretenidas y esperadas del juego. El “Palo” también podía desentenderse de su pasada por este castigador rito si gritaba a tiempo “Burro y Capitán no pasan” salvando, de paso, al “Burro” de esta paliza gratuita. El nombre proviene del peligro que representaban ya entonces los callejones mal iluminados de la ciudad, comúnmente aprovechados por la delincuencia. Podía ser con una o dos pasadas ("ida y vuelta"), según el criterio (o descriterio) del "Palo".
  • Callejón oscuro chino: Lo mismo que el anterior, pero cuando el “Palo” permitía más agresiones que sólo combos, como patadas, rodillazos y hasta escupos.
  • Callejón oscuro con patá: Era lo mismo que el “Callejón oscuro” pero sólo con puntapiés, sin golpes de mano. La única forma de pasarlo relativamente íntegro era con velocidad.
  • Callejón de maricones: Lo mismo que el “Callejón oscuro”, pero con gritos afeminados, tirones de pelo y rasguños en lugar de combos. Otros le incluían la posibilidad de simular “agarrones”.
  • Callejón de Bruce Lee: Lo mismo que el “Callejón oscuro”, pero con golpes y gritos como de artes marciales. Este detalle del nombre revela un contexto de tiempo relativo al origen del juego, hacia principios de los ochenta como hemos dicho, pues fue la época en que estaban de moda las películas de karate de Bruce Lee en Chile. También fue llamado “Callejón de Jackie Chan”, cuando comenzaron a llegar las películas de este actor.
  • La mansión siniestra: Otra prueba que debía su nombre a una de las diversiones del parque Fantasilandia. Era casi lo mismo que el "Callejón oscuro", pero los jugadores debían pasar con los ojos cerrados. Si los abrían, eran penalizados, aunque rara vez se cumplía estrictamente esta exigencia. Era una de las pruebas donde más machucado podía salir uno.
  • Cagando en misa: Al recibir esta orden, todos los presentes debían colocarse en cuclillas y, con las manos metidas por detrás de las rodillas dobladas y puestas frente al jugador. Debían permanecer en posición de rezo, palma con palma. El que fallaba en esta posición o lo hacía al último, podía ser castigado colocándosele en el lugar del “Burro”. Como esto no siempre sucedía el "Burro" podía comenzar a sacudir a los jugadores o darles un empujón en la frente para tratar de hacerles perder el equilibrio y desordenar su posición, caso en el cual pasaban a ocupar su puesto.
  • La moto: Cada participante se subía en la espalda del “Burro”, le tomaba las orejas con las manos empuñadas y se las torcía dolorosamente mientras hacía el ruido de un motor en marcha (“ran, ran, raaaaaannn…”), al tiempo de rasparle la pierna al infeliz con el pie, como si acelerara una moto real. También le doblaban la cabeza como si efectivamente, se tratara de un manubrio y haciendo la mímica de enfrentar curvas del camino.
  • Cumpleaños feliz: Conocido también como “El cumpleaños” o “La torta”, se ponían todas las manos con un golpe sobre la espalda del “Burro”, simulando un pastel de cumpleaños. El “Palo” o “Capitán”, con el canto de la mano, golpeaba encima del infeliz como si cortara trozos de la torta con un cuchillo. Luego, con la mano en forma de espátula, clavaba dolorosamente el espinazo, haciendo la mímica de estar sacando los trozos. Pedía que le pasaran “platos” y los jugadores dejaban caer con fuerza las manos abiertas sobre la espalda del “Burro”, uno por uno o todos juntos, según la forma en que se jugara. El “Palo”, ahora, arrojaba el imaginario “trozo” de pastel con su mano empuñada sobre el plato invisible, siempre golpeando la espalda del “Burro”. El jugador podía simular que se comía el pastel con un tenedor de dedos que clavaba sobre la misma espalda ya bastante resentida.
  • Noche en la disco: También llamada “Bailando en la disco”, exigía que todos se pusieran a bailar la música imaginaria de onda “disco”, de la misma que aún sonaba en las radios de esos años. El que no alcanzara o lo hiciera “mal”, a criterio del “Palo”, era castigado y puesto de “Burro”.
  • Noche en la disco con pareja: Lo mismo que la anterior, pero el supuesto baile se improvisaba rápidamente en pares. El que quedara solo, era convertido en "Burro". Sólo funcionaba cuando la cantidad de jugadores era impar.
  • Adivinar tres palabras: Al oír esto, todos se hacían a un lado y el “Palo” y el “Burro” se ponían de acuerdo en tres palabras, generalmente marcas de cigarrillos, nombres de países o de colores. Luego, cada jugador, uno por uno, era consultado para que las adivinara. El que le apuntara a menos, pasaba a ser el “Burro”. Generalmente, se metía esta prueba como un recreo o descanso entre etapas más violentas y demandantes.
  • Prueba de Aptitud Académica: En la realidad, la PAA era el equivalente a la PSU de nuestros días. En el juego, consistía en un interrogatorio sencillo sobre materias diversas. Se la exigía también como recreo entre pruebas más drásticas, para que los participantes respondieran preguntas de conocimiento general formuladas por el “Palo” en consulta con el “Burro”. Generalmente, eran capitales de países, marcas o colores de banderas. Temas escolares, de preferencia. El que no respondía correctamente, era castigado y pasado a rol de “Burro”.
  • Prueba de matemáticas: Llamada también "La Calculadora", el “Burro” y el “Palo” se ponían de acuerdo en ciertas operaciones matemáticas simples y pedían a cada jugador resolver una o más de ellas sin papel ni calculadora o lápiz, asumiendo la postura de profesores examinando a sus alumnos. El que fallaba en el cálculo, sonaba.
  • Prueba de castellano: El ramo de lenguaje era llamado por entonces castellano. Esta vez, el “Burro” y el “Palo” convenían en consultar a cada jugador sobre la forma de escribir una palabra o deletrearla. Si se equivocaba, era castigado. Obviamente, abundaban las arbitrariedades sobre ortografía y más de alguno nos sentimos injustamente sancionados con esta prueba, por la ignorancia del “Palo”.
  • Jesús le pega a sus discípulos: El “Burro” salía a pegarle a todos los jugadores, casi tal como sucedía en “King Kong arrancó del zoológico”.
  • Los discípulos le pegan a Jesús: Al revés, los jugadores castigaban a golpes al “Burro”. A diferencia de “King Kong llega a Chile” u otras pruebas parecidas, ésta y la anterior de “Jesús le pega a sus discípulos” siempre tenían que ir juntas como requisito de validez, como si una fuera un desquite de la otra. El orden en que aparecían lo decidía el “Palo” o “Capitán”.
  • Calzoncillo de Tarzán: A esta orden, todos los jugadores comenzaban a jalarle hacia afuera la parte visible del calzoncillo al “Burro”, por encima del pantalón. Es la travesura que en nuestros días los niños llaman “calzón chino”. Los calzoncillos rasgados o con el elástico desgarrado eran la principal evidencia de las mamás de entonces para descubrir que el niñito había estado participando del juego prohibido de “Al Pegar, Pegar”.
  • Último en llegar: A veces, el “Palo” o “Capitán” escogía algún punto arbitrario del entorno (un árbol, un muro, un poste, un grifo, etc.) y gritaba que “El último en llegar” a tal lugar, pasaría a ser el “Burro”, provocando la estampida.
  • Último en ir y volver: Otras veces, la prueba anterior variaba en la modalidad de castigo para el último en “ir y volver” desde el punto señalado.
  • ¡Todos esconderse!: Se la llamaba también “Desaparecer” y “El hombre invisible”, que era una serial de acción de la época. A la orden del “Palo”, los participantes debían partir a ocultarse tras lo primero que encontraran. El último en hacerlo y que quedara visible, pasaba a ser “Burro”. Generalmente, contaba hasta 10 como plazo, por lo que algunos denominaban la prueba también como "Hombre invisible a las 10".
  • Sacar manjar y salir arrancando: Se simulaba meter la mano en la línea de las nalgas del “Burro” para sacar “manjar” (la comparación era del color y textura del excremento con el dulce de leche, llamado manjar en Chile) y, acto seguido, había que escapar a toda prisa, porque el primero que éste último alcanzara a atrapar, era el que lo relevaría en su posición de castigado. Lo mismo le sucedía al que no alcanzara a sacar “manjar”. Hubo una variación en donde los jugadores sacaban uno por uno el “manjar” y debían arrancar antes de que el “Burro” volteara y lo atrapara.
  • ¿Con qué se come pan?: Era lo mismo que “Sacar manjar y salir arrancando”, pero se activaba con una pregunta del “Palo”, que decía: “¿Con qué se come pan?” o bien “¿Cómo se come el pan en la once?” y todos los jugadores respondían a coro “¡Con manjar!” mientras simulaban arrancarle excrementos al “Burro”. Pura escatología. En este caso, el pobre debía soportar el castigo sin posibilidad de salir a perseguir a los agresores.
  • Caballito blanco: Uno a uno, los jugadores montaban al “Burro” y simulaban galopar con cierta violencia sobre su espalda, intentando hacerle doblar las piernas con el peso. Era muy corriente que esto se hiciera cantando la canción de cuna “Caballito blanco, llévame de aquí…”. De ahí el nombre. Como en “El General revisa su caballo”, había ocasiones en que el “Palo” exigía que se contuviesen las risas durante la prueba, según recuerdan algunos.
  • Gánesela al toro: Llamado así por un concurso de montura de un toro mecánico, que existió en el programa de TV “Éxito”, tenía semejanza con “El caballito blanco”, pero saltando más violentamente, como lo harían sobre un caballo o toro de rodeo gringo. Aquí, el “Burro” debía poner de su parte para tratar de tirar al suelo a su jinete. El que caía, era castigado.
  • Pisando olitas: También llamado “Arena movediza”, “Paseo en la playa” o “Caminando en el mar”, todos los jugadores eran obligados a colocarse boca abajo en suelo con cierta distancia entre uno y otro, y moverse como si fueran olas del océano, de lado a lado. El “Palo” pasaba por encima, pisándoles las nalgas en movimiento a todos los torturados. También podía invitar al “Burro” a pasar y eximirlo así del castigo.
  • Pisapoto: Lo mismo que “Pisando olitas”, pero los jugadores debían permanecer inmóviles y sin quejarse, o eran sancionados.
  • Alfombra de Pinochet: No podría haber una denominación más contextualizada en el tiempo que la de esta prueba. Parecida al “Pisapoto”, pero los jugadores debían colocarse juntos, formando una plataforma humana. Si era de espalda o de guata, lo decidía el “Palo”, quien caminaba sobre ellos pisándolos donde sea necesario y hasta simulando limpiarse los zapatos, como si fueran un choapino. Podía hacer hasta tres pasadas y liberar al “Burro” de ser parte de la alfombra, invitándolo a pisar también a los jugadores.
  • Rajapoto: Aquí se castigaba sólo al “Burro” con una temeraria tortura. Todos se arrojaban encima con la velocidad de un ataque; le tomaban las piernas y se las abrían tanto como pudieran. Algunos usaban algún árbol o poste como “eje” para anclar al infeliz “Burro” durante el calvario. Era peligroso, así que el “Palo” debía estar atento a ponerle fin al asunto en el momento indicado.
  • Parir la chancha: Es, en realidad, otro antiguo juego practicado en Chile, Argentina y España, en que los niños se empujaban con sus cuerpos unos a otros sentados en una banca, hasta hacer caer alguno del extremo, dando cabida así a otro en las posiciones centrales. Como “Al Pegar, Pegar” era un juego esencialmente callejero, no hubo demasiado problema con introducir una adaptación del “Parir la chancha” como prueba, pues siempre había cerca alguna banquita de plaza o, en su defecto, se designaba un tramo de la acera marcándolo con piedras o alguna mancha para usarlo por tal.
  • Reventar el tomate: Otros le llamaban "Jugo de Tomate". El "Burro" se ponía de pie e hinchaba sus mejillas con aire, conteniendo saliva en su boca. Cada jugador debía ponerse frente a él, y golpearle ambas mejillas con las manos de una vez, como si intentara reventar un globo. La coordinación debía ser perfecta y agacharse en el momento preciso, porque al "reventarle" los cachetes al "Burro", éste soltaba el escupo hacia el frente, donde estaba la cara del agresor. Tanto el que no alcanzaba a esquivar el escupo como el que se agachaba antes del golpe, era castigado.
  • Cachetá’el payaso: Muy parecido a “El General revisa sus tropas”. Todos debían colocarse ordenados como formación militar, vista al frente, y el “Palo” pegaba una cachetada con la mano abierta a cada uno de los jugadores. El que levantara la mano, o sacara la cara esquivando el golpe pasaba a ser el “Burro”. En ocasiones, se exigía incluso no pestañar. El nombre proviene de una rutina circense que era muy común en esos años y en que los payasos se abofeteaban ruidosamente con grandes guantes de utilería.
  • Patáal Burro: Todos debían patear inmediatamente al “Burro” al recibir esta orden. El que lo hacía al final podía ser castigado ocupando su lugar, dependiendo de cómo lo jugara el grupo. Si algún abusón lo pateaba de puntete o en los genitales, también podía ser castigado por el “Palo” y degradado a asumir la posición del “Burro”.
  • Patádel Burro: Esta vez, el “Burro” patea pero desde su lugar, sin cambiar su posición de tabla, precisamente como lo haría un asno, hacia atrás. El primero en recibir el golpe pasaba a su lugar. El que se equivocaba y pateaba al “Burro” habiendo escuchado mal la contracción de la orden (al por del), comprendiéndola así de la manera equivocada, inmediatamente pasaba también a ser el “Burro”.
  • Patear al Burro y salir arrancando: Lo mismo que la prueba de “Sacar Manjar”, pero con una patada. A diferencia de la simple “Patá’ al Burro”, aquí había que emprender escape antes de que el “Burro” agarrara a su reemplazo.
  • Romper los focos: Consistía en patear al “Burro” pero por los costados exteriores de los glúteos, casi en las caderas, simulando quebrarle los focos traseros a un vehículo. No confundir con el concepto de “quebrar el foco” que se aplicaba como posibilidad de anular la prueba de la “Linterna verde”.
  • Gol de Caszely: Llamado así en alusión al famoso penal perdido por el goleador nacional Carlos Cazsely en el Mundial de España 1982, consistía en una patada al “Burro” pero dada con “vuelo”, es decir, tomando impuso desde la distancia, y con los jugadores ejecutándola uno a uno, por turno, como tirando penales. También era llamada “Gol de Chile”. A veces, el show iba acompañado de una histriónica levantada de brazos, el grito “¡Gooool!” por parte de todos y la celebración de los demás jugadores, como si se tratase de un gol real.
  • Los 10 goles de Pelé: La estrella brasileña del fútbol era una leyenda de proporciones míticas en esos años, tras su retiro definitivo. La prueba consistía en que los jugadores harían una fila tras el “Burro” y, uno a uno, tendrían que hacer 10 goles (patadas o golpes en el poto) pero con técnicas distintas: de “chilena”, de rabona, de puntete, de costado, de izquierda, de taquito, de muslo, de rodilla y hasta de cabeza y de pechito. No podía repetirse ninguna, ni en la secuencia de cada jugador, ni entre un jugador y otro, por lo que todos se peleaban los primeros lugares en la fila, para cuidar la originalidad y no terminar castigados de “Burro”.
  • Los 3 goles de Pelé: Lo mismo que la anterior pero con sólo tres goles distintos de exigencia. Esto era decidido por el “Palo”, generalmente cuando había demasiados jugadores y la variedad de goles no podía ser mucha.
  • El faro: Parecido a la “Linterna verde” e incluso frecuentemente confundida con esta prueba. El “Palo” podía levantar súbitamente al “Burro” y ponerlo de frente contra los demás participantes. Le tapaba los ojos y le movía la cabeza como una cámara haciendo un barrido sobre un plano. En un segundo, le destapaba la vista y volvía a poner la mano encima, procediendo a consultarle “a quién vio primero”. El que fuera mencionado, tomaba su puesto.
  • Filita india: Todos se colocan en fila india de frente al “Palo”. Éste le pide al “Burro” decir un número al azar entre el uno y la cantidad de jugadores presentes. El número que diga será contado desde el inicio de la fila y, a quien le corresponda la posición, asume como “Burro”.
  • La bomba: Todos golpeaban súbitamente la espalda del “Burro” emitiendo los sonidos de una explosión, por algunos segundos. El protocolo era abrir la mano justo en el momento de hacer contacto. Había quienes hacían la mímica de una bomba siendo arrojada y cayendo con sonido de precipitación sobre la espalda del infeliz.
  • Orejitas calientes: Los jugadores se ponían en formación vista al frente y, generalmente, de rodillas, para que el “Palo” y el “Burro” les frotaran las orejas con las manos, dejándolas coloradas y adoloridas. Si alguno se reía, se quejaba o intentaba esquivar la tortura, pasaba a ser el “Burro”.
  • Bombazo de oídos: Un doble golpe en los oídos, con las manos cóncavas, produciendo una terrible presión además del dolor. Lo ejecutaba el "Palo" y, ocasionalmente, también le acompañaba el "Burro".
  • La carnicería: Los jugadores hacían fila y actuaban como comprando “presas” del “Burro”, generalmente tres de ellas, que eran cortadas con golpes de la mano del “Palo” (el carnicero, simulando tener un cuchillo), luego envueltas en su espalda y entregadas al cliente. Si alguno de los jugadores pedía algún corte o miembro del cuerpo que ya había sido vendido, era sancionado.
  • Los siete enanitos: Me parece que esto proviene de un castigo que se practicaba en los cuarteles militares, que pueden haber tenido muchas más influencias sobre el juego de “Al Pegar, Pegar”. También llamada "Paso del enano", los jugadores eran obligados a colocarse de rodillas o en cuclillas unos detrás de otros y el de atrás agarraba las dos orejas del de adelante. Debían caminar así, en procesión y como enanos. Cada atraso o adelantamiento significaba un tirón de las orejas. El “Palo” exigía a veces, cantar la canción Aijó, Aijó, al bosque a trabajar” mientras esto sucedía. Lo de “siete” enanos era sólo la alusión a los duendes de Blanca Nieves, pues el número dependía de la cantidad de jugadores.
  • Última mano: Después de pruebas como “Monito colgando a las 10” o “Último en llegar a…”, cuando los jugadores están dispersos y lejos del “Palo”, éste podía estirar su brazo hacia adelante y gritar “¡Última mano!”, caso en el cual los jugadores debían correr a toda prisa de vuelta hacia él y, el último en tocarle la mano extendida, pasaba a ser el “Burro”.
  • Pescado frito: Los jugadores tenían que tenderse de espalda en el suelo y sacudirse como lo harían en un sartén de aceite caliente, haciendo el mismo ruido. Tenían que escupir partículas de saliva hacia arriba, con la vista al cielo, como si fueran salpicaduras de aceite. El problema era que la saliva caída de vuelta en la cara. El “Palo” y el “Burro” pasaban vigilando puntillosamente para que todos se estuviesen friendo con esta característica. Si alguno escupía mal o muy poco, era castigado y pasado a “Burro”. Como algunos llamaban esta prueba también “El bistec”, se corrompió entre algunos niños su denominación a “Bistec alemán”, cosa absurda, pues dicho platillo germano es crudo, cocido sólo con limón.
  • Huevo frito: Había variaciones bastante grandes según los barrios o colegios donde se practicaba esta prueba. La que yo recuerdo es igual al “Pescado frito”, pero con los jugadores alineados en el suelo y el “Palo” caminando sobre ellos mientras se fríen, pisándolos. Hay quienes llaman “Huevo frito” también a la que acá describimos como el “Pescado frito”.
  • Parche rojo: También provenía del mundo de los cuarteles y se filtró entre los civiles, especialmente los boyscout, gracias al servicio militar de los amigos más mayorcitos de cada barrio. Consistía en que todos se ordenaban muy formados y el "Palo" daba un doloroso golpe detrás del cuello y bajo la nuca, usando sus dedos índice y medio como varillas de castigo. El que gritaba o se quejaba, era sancionado. La hinchazón y el color de la piel golpeada le daban el nombre a la prueba.
  • Chirlito-chirlito: Lo mismo que el "Parche rojo", pero en la parte interior del brazo, sobre la muñeca. El "Palo" podía pegar hasta tres veces.
  • Desórdenes en el estadio: La violencia en las barras de fútbol era un tema nuevo en aquellos años. Cuando el “Palo” llamaba a esto, todos los jugadores debían comenzar a golpearse e insultarse entre sí como si se tratara de una batalla campal de hinchas de fútbol. Obviamente, procuraban moderar los golpes, pero el que no participara o se demorara demasiado en ingresar a la escaramuza, pasaba a ser el “Burro”
  • Salida del estadio: Todos comienzan a empujar o apretar sus cuerpos contra el “Burro”, como si estuviesen saliendo masivamente desde algún recinto y por alguna puerta estrecha.
  • La trampa del conejo: El "Palo" y el "Burro" se colocaban con las manos tomadas haciendo un aro o anillo con los brazos, cerca del suelo e inclinados. Los jugadores debían pasar cuidadosamente por entremedio del anillo sin tocarlo, prueba extremadamente difícil. Si uno se equivocaba y rozaba siquiera un borde, todos corrían a patearlo y lo pasaban por el anillo a puros puntapiés.
  • La trampa del conejo eléctrica: También era llamada "Trampa con corriente". Lo mismo que la anterior, pero con la dificultad extra de que el "Burro" y el "Palo" procuraban mantener un tiritón con sus brazos, para aumentar las probabilidades de tocar a los jugadores y ser penalizado.
  • Revisión de momias: No confundir con "Momias" o "Museo de cera". Aquí, todos los jugadores debían tenderse en el suelo, de espaldas y tiesos. El "Burro" y el "Palo" los iban levantando para comprobar la rigidez, tomándolos uno de los pies y el otro de los hombros o el cuello. El jugador que se doblara o perdiera su parálisis era castigado.
La "Linterna verde". Forma en la que era levantado el "Burro" por el "Palo".
Existían otras pruebas quizás no tan populares o más bien posteriores a nuestra generación, de las que sólo recordamos sus nombres, mas no tenemos tanta claridad de las reglas o procedimientos, así que invitamos a nuestros lectores a aportarnos información que pudiesen guardar en su memoria a este respecto:
  • "Visita a la granja"
  • "Titanes del ring"
  • "Plancha"
  • "Plancha mexicana"
  • "Perritos calientes"
  • "La mosca"
  • "El mundo al revés" (o "Mundo alverre")
  • "Linterna azul"
  • "Disturbios en el centro"
  • "Atentado terrorista"
  • "Rafaella Carrá llega a Chile"
  • "Ultraman llega a Chile" (o "Ultraseven llega a Chile")
  • "El arrollado"
  • "Llegaron los vaqueros"
  • "Llegaron los indios"
  • "La silla eléctrica"
  • "La guillotina"
  • "Huevo duro"
  • "Pescadito fuera del agua"
  • "Bomba atómica"
  • "El leñador"
  • "El combate naval de Iquique" (supongo que es lo mismo que "Arturo Prat salta al Huáscar")
  • "El circo"
  • "Visita al zoológico"
  • "Eliseo Salazar se saca la chucha"
  • "La feria"
  • "Don Quijote"
  • "Cuchillo sin filo" (o "Cuchillito que no corta")
  • "Cacha de gatos"
  • "El cóndor se caga"
  • "El membrillo"

16 comentarios:

  1. Fantastico articulo, yo también creci en los ochenta y jugué, pero debo admitir que, o tienes una memoria de elefante o te documentaste muy bien. Algunas de las pruebas que nombras no las conoci, pero no conozco ninguna que no hayas mencionado. Lo que siempre me ha intrigado es el origen de este juego. Quizàs naciò como una desviaciòn del caballito de bronce. Un juego que visto con el tiempo se ve macabro. Fiel reflejo de los tiempos que se vivian.
    Saludos de uno que creciò en el barrio Brasil.

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  2. Exelente review, yo tampoco conocía todas las pruebas aquí mencionadas, pero recuerdo algunas variaciones:

    ¿Que se le echa al pan? !Mantequilla¡
    ¿Y que más? ¡Mermelada!

    Ñaja, Ñaja: Patá en la raja!

    Saludos!

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  3. excelente articulo
    falto cuando uno decia....
    pisco control...pata pata jajaja que manera de sufrir el burro

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  4. Ja... Qué buena! No la recordaba ni sabía de esa. Sí me acuerdo del comercia de "♫♪♫♫♪
    Pisco Control, patá, patá...♫♪♫♫♪
    "

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  5. gracias por hacerme recordar ese entrañable juego, lo practique en distintas comunas (san bk , qn normal. etc.) y conoci varias reglas...pisco contro, pata, pata...pisco capel, pata, pata. de esas ke me gustaban mucho. te felicito y nuevamente gracias.

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  6. wn buenisimo, que nostalgia y que manera de reirme con tu articulo.

    Felicitaciones

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  7. wn buenisimo, que nostalgia y que manera de reirme con tu articulo.

    Felicitaciones

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  8. que buena ,que tiempos aquellos

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  9. Te pasaste!!! que buen artículo..recordar que yo era una María tres cocos que jugaba con los cabros en la plaza!! me encantó y me trajo tantos recuerdos..torturador o no pucha que era divertido!! gracias por los recuerdos

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  10. muuuuy bueno
    pensando mientras leia y reconocia y recordaba, me nacen sentimientos encontrados de pensar que quiza sin darnos cuenta utilizabamos la tortura y el abuso de aquellos tiempos como un juego, tambien eran tiempos en que los profesores tenian derecho a pegarle a sus alumnos, en que era comun pelear a la salida, etc etc.
    Pero hay una verdad innegable y es que los niños lo son en cualquier parte del mundo en cualquier tiempo, y del color o condicion que sean y que siempre lo unico que buscan es jugar y divertirse.

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  11. Micro con boleto
    Micro sin boleto
    Temblor ctm
    Terremoto ctm
    Cataclismo ctm
    Hecharle plata al cgancho
    Quebrar el chancho
    Panadería
    El burro pide una ofrenda
    No me acuerdo de mas...

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  12. Me cagué de la risa, me saltaron lágrimas de acordarme, que daría por jugar sólo una vez más. En reuniones de curso y matrimonios jugábamos. Me acuerdo que en invierno no había luz en los postes o la ampolleta se quemaba y no se podía jugar.
    El juego del cañón de Pratt:

    Así como el fliper había que disparar un cañón en orden y si equivocarse. Limpieza del cañón con la mano en la raja del burro, poner pólvora idem, luego la mecha, como un tapón en el culo del pobre burro, hacerse al lado y dar una patada como si fuese un disparo.
    Faltó huevos fritos, duros y a la copa.
    Como el de los pescados y cuando se cagaba en misa uno se apoyaba en la pared o de espaldas de un compañero para no caer.

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  13. Cuanto tiempo como mínimo y como máximo más o menos podía estar el burro en la posición de burro de seguido? ?? El q haya estado más tiempo y el q menos q os acordeis xdd

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  14. Algunos podían estar sólo minutos, otros una hora... dependía de la habilidad y dominio que tuvieran del juego y de las pruebas donde podían atrapar un relevo, muchas veces.

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  15. Una hora en la postura del burro??? Jajajjaja vaya tortura debía de ser eso jajajjaja y más recibiendo patada, golpes y demás perrerías. Había alguna versión que salirte de entre las piernas del palo siendo burro.... dejar de estar en esa postura, llevara algún castigo, prueba o sanción? Cual??? Xdss

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    Respuestas
    1. Si pues: pruebas de castigos contra él, como "patada al burro" o "romper focos".

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Taxi del Blog... (pa'onde lo llevo'eñor???)

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